Encuesta Sigma Dos: El 60% de los españoles exige que se impida el referéndum

 

 

(El Mundo)

 

La semana pasada, los independentistas de Junts pel Sí y la CUP aprobaron en el Parlament la Ley del Referéndum y la Ley de Transición Jurídica, las dos normas que deben servir como carcasa legal al referéndum ilegal que están preparando para el 1 de octubre. El Gobierno, la Fiscalía y el Tribunal Constitucional se activaron enseguida contra esos textos, aunque la Generalitat ha dicho que no va a hacer caso de prohibiciones.

En la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, realizada entre los días 4 y 7 de septiembre (mientras se estaba llevando a cabo el convulso pleno parlamentario en el que se consumó el golpe independentista), queda claro que los independentistas no tienen sólo problemas legales: tampoco la opinión pública española está de su parte.

Directamente, un 60,3% de los encuestados son partidarios de que el Gobierno no permita el referéndum, frente al 29,1% que querría que se consintiera su celebración. Si se desglosan los resultados por partidos, la opinión de los votantes se acerca bastante a la de las cúpulas de las formaciones. Los simpatizantes del PP (un 82,1% de ellos), los de Ciudadanos (un 71,7%) y los del PSOE (un 63,3%) se oponen a que se celebre la consulta unilateral. En Podemos, sin embargo, son más los que quieren que se permita el referéndum en Cataluña (52,5%) que los que preferirían que se impidiera (40,5%).

Esa división entre los votantes morados reproduce la que se vivió en el grupo parlamentario de Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP) en el debate en el Parlament de la semana pasada. La marca que engloba a los diputados de Podemos y a los de ICV en el Parlament mantuvo posiciones alejadas durante las sesiones en las que los independentistas impusieron su rodillo para tramitar y aprobar en pocas horas, por la vía de «urgencia extraordinaria», las dos normas que consagran su plan para el referéndum.

Enfrentada desde hace meses con la dirección de Pablo Iglesias, la cúpula catalana de la formación tampoco se lleva bien con sus compañeros de Hemiciclo. Sus miembros -entre ellos su líder, Albano Dante Fachín- fueron los únicos diputados de la oposición que no aplaudieron el eléctrico discurso del portavoz de CSQEP, Joan Coscubiela, en defensa de los derechos de los diputados y contra el «atropello» de los independentistas.

 

Además, casi la mitad (un 48,2%) de los ciudadanos son partidarios de aplicar el artículo 155 de la Constitución, en el que se contempla que la Administración central asuma competencias de alguna comunidad autónoma si ésta no cumple con las leyes, como es el caso actual.

Aunque Mariano Rajoy y otros miembros del Gobierno han prometido que harán «todo lo necesario, sin renunciar a nada», para evitar la celebración del referéndum, pocos han defendido de momento echar mano de esta medida. A lo máximo que ha llegado el jefe del Ejecutivo es a advertir, en su discurso del pasado jueves en La Moncloa [lea la intervención completa en PDF], a los dirigentes de la Generalitat de que corrían el riesgo de «liquidar sus propias instituciones».

Los partidarios de aplicar el artículo 155 para frenar el referéndum son aplastante mayoría (un 68%) entre los votantes del PP, y también predominan entre los simpatizantes del PSOE (un 46,8% lo apoya frente a un 34,8% que no) y de Ciudadanos, aunque por un margen más estrecho: un 44,5% suspendería la autonomía de Cataluña y un 40,1%, no.

Rajoy ha priorizado hasta el momento mantener el apoyo de esos dos partidos frente al desafío independentista para formar un consistente bloque constitucionalista. De momento lo ha logrado, y en los últimos días ha recibido en La Moncloa tanto a Pedro Sánchez como a Albert Rivera, que han expresado su acuerdo con la respuesta del Gobierno a la crisis. Sin embargo, ambos líderes han expresado reticencias con respecto a la aplicación del artículo 155.

Las dudas de todos se sustentan en la convicción de que los independentistas están esperando precisamente una respuesta lo más contundente posible del Gobierno para tratar de incrementar sus apoyos en la opinión pública catalana, y para tratar de invocar una mediación internacional que de momento se les niega.

El único partido, entre los cuatro grandes, cuyos votantes están en contra de la aplicación del artículo 155 es Podemos. Un 58,1% de los simpatizantes de la formación están en contra, frente al 34,5% que sí lo apoya. La dirección morada que encabeza Pablo Iglesias, defensora de que haya un referéndum de autodeterminación en Cataluña, siempre que sea legal, es totalmente hostil a la aplicación del artículo 155.

En cualquier caso, los españoles no creen que el referéndum vaya a celebrarse finalmente, aunque sólo 10 puntos separan a quienes opinan que la Generalitat conseguirá su objetivo (un 35,9%) de los que no (un 45,7%).

El estudio también pide a los ciudadanos que pongan nota a la actuación de los principales partidos políticos en relación al referéndum del 1 de octubre. El único que aprueba es el PP, con un 5,16. Esa nota está sustentada en el fuerte espaldarazo que los votantes populares dan a la respuesta articulada por el jefe del Ejecutivo -el 81,5% dice que el PP lo está haciendo «muy bien», «bien» o de forma «adecuada»- y al apoyo mayoritario que recibe también de los de Ciudadanos -70% frente al 25% que opina que el PP lo está haciendo «mal» o «muy mal»- y de los del PSOE -47% frente al 39%-.

El PSOE (4,75) y Ciudadanos (4,58) son los siguientes en la escala de valoración. Tanto los socialistas como los naranjas también reciben el apoyo de los votantes de los tres partidos constitucionalistas, aunque en menor medida que el PP.

Llaman de nuevo la atención los datos que arroja la encuesta sobre Podemos. El partido que dirige Pablo Iglesias se queda en un 3,81 de valoración global y es la formación que más contestación recibe entre sus propios votantes. La diferencia entre quienes apoyan su papel durante la crisis catalana y los que lo condenan es la más pequeña entre los cuatro principales partidos. Y cuando hay que poner nota, Podemos es el único partido al que suspenden sus propios votantes, con un 4,83.

Los partidos independentistas son los que menos simpatías concitan entre el conjunto de los españoles: todos obtienen notas por debajo del 4. El PDeCAT (el nuevo nombre de la antigua Convergència) obtiene un 3,16 después de haberse desprendido de su ambigüedad tradicional para abrazar la causa de la ruptura con España. Los independentistas de toda la vida no salen mejor parados: ERC saca un 3,07, mientras que la CUP obtiene un 2,78.



Además, casi la mitad (un 48,2%) de los ciudadanos son partidarios de aplicar el artículo 155 de la Constitución, en el que se contempla que la Administración central asuma competencias de alguna comunidad autónoma si ésta no cumple con las leyes, como es el caso actual.

Aunque Mariano Rajoy y otros miembros del Gobierno han prometido que harán «todo lo necesario, sin renunciar a nada», para evitar la celebración del referéndum, pocos han defendido de momento echar mano de esta medida. A lo máximo que ha llegado el jefe del Ejecutivo es a advertir, en su discurso del pasado jueves en La Moncloa [lea la intervención completa en PDF], a los dirigentes de la Generalitat de que corrían el riesgo de «liquidar sus propias instituciones».


Los partidarios de aplicar el artículo 155 para frenar el referéndum son aplastante mayoría (un 68%) entre los votantes del PP, y también predominan entre los simpatizantes del PSOE (un 46,8% lo apoya frente a un 34,8% que no) y de Ciudadanos, aunque por un margen más estrecho: un 44,5% suspendería la autonomía de Cataluña y un 40,1%, no.

Rajoy ha priorizado hasta el momento mantener el apoyo de esos dos partidos frente al desafío independentista para formar un consistente bloque constitucionalista. De momento lo ha logrado, y en los últimos días ha recibido en La Moncloa tanto a Pedro Sánchez como a Albert Rivera, que han expresado su acuerdo con la respuesta del Gobierno a la crisis. Sin embargo, ambos líderes han expresado reticencias con respecto a la aplicación del artículo 155.


Las dudas de todos se sustentan en la convicción de que los independentistas están esperando precisamente una respuesta lo más contundente posible del Gobierno para tratar de incrementar sus apoyos en la opinión pública catalana, y para tratar de invocar una mediación internacional que de momento se les niega.

El único partido, entre los cuatro grandes, cuyos votantes están en contra de la aplicación del artículo 155 es Podemos. Un 58,1% de los simpatizantes de la formación están en contra, frente al 34,5% que sí lo apoya. La dirección morada que encabeza Pablo Iglesias, defensora de que haya un referéndum de autodeterminación en Cataluña, siempre que sea legal, es totalmente hostil a la aplicación del artículo 155.

En cualquier caso, los españoles no creen que el referéndum vaya a celebrarse finalmente, aunque sólo 10 puntos separan a quienes opinan que la Generalitat conseguirá su objetivo (un 35,9%) de los que no (un 45,7%).

El estudio también pide a los ciudadanos que pongan nota a la actuación de los principales partidos políticos en relación al referéndum del 1 de octubre. El único que aprueba es el PP, con un 5,16. Esa nota está sustentada en el fuerte espaldarazo que los votantes populares dan a la respuesta articulada por el jefe del Ejecutivo -el 81,5% dice que el PP lo está haciendo «muy bien», «bien» o de forma «adecuada»- y al apoyo mayoritario que recibe también de los de Ciudadanos -70% frente al 25% que opina que el PP lo está haciendo «mal» o «muy mal»- y de los del PSOE -47% frente al 39%-.

El PSOE (4,75) y Ciudadanos (4,58) son los siguientes en la escala de valoración. Tanto los socialistas como los naranjas también reciben el apoyo de los votantes de los tres partidos constitucionalistas, aunque en menor medida que el PP.

Llaman de nuevo la atención los datos que arroja la encuesta sobre Podemos. El partido que dirige Pablo Iglesias se queda en un 3,81 de valoración global y es la formación que más contestación recibe entre sus propios votantes. La diferencia entre quienes apoyan su papel durante la crisis catalana y los que lo condenan es la más pequeña entre los cuatro principales partidos. Y cuando hay que poner nota, Podemos es el único partido al que suspenden sus propios votantes, con un 4,83.

Los partidos independentistas son los que menos simpatías concitan entre el conjunto de los españoles: todos obtienen notas por debajo del 4. El PDeCAT (el nuevo nombre de la antigua Convergència) obtiene un 3,16 después de haberse desprendido de su ambigüedad tradicional para abrazar la causa de la ruptura con España. Los independentistas de toda la vida no salen mejor parados: ERC saca un 3,07, mientras que la CUP obtiene un 2,78.

  • FICHA TÉCNICAUniverso: Mayores de 18 años. Ámbito: Nacional. Muestra: 1.000 entrevistas con un margen de error ±3,16% para los datos globales, con un nivel de confianza del 95,5% (dos sigma) y un p/q=50/50. Selección: Aleatoria con cuotas de sexo y edad. Entrevista: Telefónica. Fecha del trabajo de campo: Del 4 al 7 de septiembre de 2017. Realización: SIGMA DOS. Dirección: José Miguel de Elías
    .